lunes, 17 de febrero de 2014

RADIESTESIA


Es la parte de la Radiónica que detecta a distancia y a través de un instrumento, radiaciones emitidas por cualquier cuerpo o forma de energía. También es llamada rabdomancia.

RADIÓNICA

Es la técnica que maneja la acción a distancia.

RADIÓNICA MÉDICA

Es la parte de la Radiónica que maneja la curación a distancia. En algunos países como la India, se le denomina Telecuración. Esta disciplina fue denominada Radiestesia por el abate Bouly, a principios del siglo XX. El nombre de radiestesia está formado por la palabra latina radius que significa radiación y por el vocablo griego aisthesis, en su acepción de sensibilidad.

La Radiestesia: Es la técnica que maneja la detección del espectro completo de las radiaciones que emiten, tanto los cuerpos de cualquier naturaleza, como las diversas formas de energía. Se detecta la manifestación de las radiaciones a través de instrumentos, siendo los más usados el péndulo y las varillas.
La Radiestesia facilita hacer consciente lo que es inconsciente, es decir, hacer racional lo que no es racional aún, pero que ha sido detectado, intuido o descubierto por el sexto sentido, las percepciones extrasensoriales y otras funciones del hemisferio cerebral del lado derecho, que la ciencia ha empezado a explicar en los últimos años, pero que han sido ejercidas por los seres humanos desde el origen de la especie.


Antecedentes Científicos de la Radiestesia
La energía y la materia emiten vibraciones.A partir de las aportaciones que hizo Albert Einstein, la ciencia establece que la energía es de naturaleza vibratoria y que la materia - que es una forma particular de energía - también emite radiaciones. Nuestro organismo es un receptor que capta las radiaciones emitidas por otros cuerpos y por las diversas formas de energía. Sentimos y pensamos con todo el cuerpo. El cuerpo capta entre otras vibraciones, los diferentes colores de la energía luminosa, así como los diferentes tonos de la energía sonora, cada uno de los cuales vibra a una frecuencia determinada. Pero éstas percepciones no se llevan a cabo únicamente a través de los órganos de la vista o del oído, ya que sentimos y pensamos con todo el cuerpo. Desde la década de los años veinte, la hipótesis de los cinco sentidos desarrollada por Aristóteles ha sido superada. Ahora sabemos que existen en nuestro cuerpo muchísimos receptores interiores y exteriores que nos proporcionan información.

La Radiestesia ¿Es un don o se aprende?

La mayor parte de las personas que vivimos en el ámbito de la cultura occidental, hemos desarrollado predominantemente las funciones racionales que lleva a cabo el hemisferio izquierdo del cerebro, con menoscabo de las sensoriales que corresponden al lado derecho y por lo tanto, somos más racionalistas y menos perceptivos e intuitivos. En nuestra cultura actual, se considera que la intuición, la imaginación, la subjetividad y el sexto sentido, no son formas válidas para obtener conocimientos y por lo tanto se reprimen desde la infancia. Consecuentemente no desarrollamos suficientemente las funciones que podríamos realizar con el hemisferio cerebral del lado derecho, entre las que se encuentra la Radiestesia. Todos tenemos un sexto sentido y una capacidad potencial para tener sensaciones extrasensoriales, pero una gran parte de la población nunca llega a desarrollarlos significativamente. Esto explica porque unas personas tienen más facilidad que otras para usar el péndulo u otros instrumentos radiestésicos.
Aquellas personas cuyo hemisferio cerebral derecho se ha desarrollado adecuadamente, tienen el "don" para practicar la Radiestesia. Pero de cualquier manera, la Radiestesia tiene que aprenderse y requiere entrenamiento y perseverancia para su dominio total.
Quienes desean practicar la Radiestesia requieren someterse a un entrenamiento formal, para poder captar las radiaciones emitidas por nosotros mismos y por los cuerpos y formas de energía que nos rodean.

Desarrollo Formal de la Radiestesia

El primer hecho significativo para la formalización de la Radiestesia que registra la Historia, sucedió en la Universidad de Saltzburgo. Durante los últimos años del siglo XVIII, como resultado de la experimentación con numerosos pacientes, el Rector de esa institución educativa, instituyó oficialmente el uso del péndulo como instrumento de diagnóstico médico. Cada vez son más las empresas mineras y petroleras que contratan profesionalmente a radiestesistas para que detecten yacimientos. Los departamentos de policía de muchas ciudades del mundo, contratan los servicios profesionales de radiestesistas para encontrar personas secuestradas y desaparecidas, así como objetos robados y delincuentes. Numerosos médicos emplean el péndulo para diagnosticar enfermedades, determinar las terapias y medicamentos adecuados, tiempo de duración de los tratamientos, así como la frecuencia y dosificación con las que debe suministrarse un medicamento.

Después de la Primera guerra mundial, se ha observado una tendencia al crecimiento acelerado del número de radiestesistas, por lo que algunos investigadores de este fenómeno consideran que en un futuro relativamente cercano, aproximadamente el 90% de los seres humanos llegarán a utilizar la Radiestesia. Por otra parte, estas predicciones establecen que el 50% de las aplicaciones serán de naturaleza científica y tecnológica.

HOMEOPATIA: LA MEDICINA QUE LA HUMANIDAD NECESITA



El que cada día aumente el número de personas que recurren a la homeopatía, tiene solo una explicación: “Funciona” y por eso convence. De ahí que su fuerza sea imparable y que tengan fundadas sus esperanzas para augurar, en un futuro cercano, su pleno desarrollo y expansión.

No le ha resultado nada fácil  por los múltiples intereses  que juegan en su contra.  Por lo tanto podemos afirmar que por sí misma, la homeopatía como ciencia médica, tiene sus bases, lo suficientemente sólidas como para que se ponga en tela de juicio su validez y eficacia. Ofrece garantía, y además, no descuida ningún aspecto de la persona, procurando el bienestar y la unificación física, psicológica y espiritual de quien recurra a ella. No podemos ignorar, que contribuye a su efectividad, no solo la medicación que se da en función de la situación de cada paciente, sino también la actitud y la calidad de médico que le acoge, interroga y ofrece su ayuda y acompañamiento, puesto que todo esto facilita que aflore los interrogantes más profundos, las preocupaciones y las motivaciones más auténticas del paciente y que se le puede ayudar de una manera global y acertada.


Resulta muy interesante considerar ya de entrada, a la homeopatía, como un sistema terapéutico, que no tapa los problemas, sino que los soluciona de raíz, estimulando la capacidad de la persona y de su organismo para recuperar su armonía y equilibrio, permitiéndole superar cuanto le desestabilice. Por eso, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la homeopatía es la medicina que la humanidad necesita para reencontrarse consigo misma, para recuperar y fortalecer la salud, para prevenir las enfermedades y facilitar el pleno desarrollo de los hombres,  mujeres y niños que apuestan por su beneficio. Creemos firmemente que la homeopatía, como ciencia y como arte de curar, es un patrimonio de la humanidad que a todos nos pertenece y del cual todos tenemos el legítimo derecho de beneficiarnos.