lunes, 14 de julio de 2014

LAS VARICES


¿Siente sus piernas cansadas y adoloridas? ¿Se le hinchan? ¿Han aparecido pequeñas arañitas de color morado que no lucen bien?
Puede que esté sufriendo de várices, pero ¿sabe realmente que son?, a continuación le explicamos detalladamente este mal que sufren tantos peruanos, muchas veces sin saberlo.

¿Qué son las varices?
Las varices, también conocidas como insuficiencia venosa periférica, son dilataciones de las venas que, por diversas razones, no cumplen correctamente su función de llevar la sangre de retorno al corazón y, por lo tanto, la sangre se acumula en ellas, y se dilatan y vuelven tortuosas.
Habitualmente se utiliza el término varices para hacer referencia a las que aparecen en las piernas, por ser las más frecuentes, pero pueden surgir también en otras zonas del cuerpo como el esófago (várices esofágicas), la región anal (hemorroides) o en los testículos (varicocele).

Causas de las  varices
Las venas son los vasos encargados de llevar la sangre de vuelta al corazón, una vez que han irrigado todos los tejidos aportándoles oxígeno y nutrientes, lo que se llama retorno venoso.
Hay que tener en cuenta que, dada la posición erguida del ser humano, la sangre de las piernas debe ascender, venciendo la fuerza de la gravedad, lo que supone un esfuerzo añadido. Para facilitar esta tarea, las venas tienen en su interior unas válvulas que impiden que la sangre retroceda, y cuentan además con la colaboración de los músculos de las piernas que, al contraerse, ayudan a empujar la sangre, estableciendo un sentido único hacia el corazón.
Cuando por alguna razón estas válvulas no pueden cumplir su misión de impedir el reflujo, la sangre se acumula, aumentando la presión, dilatando y alargando las venas (por lo que tienen que retorcerse formando nudos), y alterando su pared, por lo que puede llegar a salir líquido al exterior (extravasación) de la vena, alterando los tejidos de esa zona.

Factores de riesgo de varices

Las siguientes situaciones pueden ser factores de riesgo que predispongan a la aparición de varices:

La posición de pie: esta postura aumenta la presión de la columna venosa y dificulta el ascenso de la sangre al corazón.
La herencia: las personas con antecedentes familiares de varices tienen dos veces más probabilidades de padecerlas que las que no los tienen.
La predisposición constitucional: una debilidad generalizada del tejido conectivo implica una pérdida de tono de las paredes de las venas, que facilita la aparición de varices.
La edad: con la edad aumenta el riesgo de padecerlas.
El sexo: las mujeres las padecen con mayor frecuencia que los hombres, lo que parece estar relacionado con factores hormonales.
La obesidad: se ha comprobado que las personas obesas tienen el doble de posibilidades de tener varices que las de peso normal. El sobrepeso incrementa la incidencia al aumentar la cantidad de sangre que llega a las piernas y que debe ser evacuada por las venas.
El estreñimiento: la dificultad para defecar obliga a permanecer más tiempo sentado en el servicio, y a realizar mayores esfuerzos para expulsar las heces. Estos esfuerzos hacen que aumente la presión dentro del abdomen, por lo que también aumenta en las venas abdominales, lo que dificulta la salida de la sangre de las piernas y, por tanto, incrementa el riesgo de padecer varices.
Los anticonceptivos: producen retención de líquidos y, por lo tanto, mayor volumen sanguíneo.
El embarazo: las varices aparecen con mayor frecuencia durante el embarazo debido a varios factores y, especialmente, por los cambios hormonales, la presión del útero sobre los grandes vasos, y el aumento de peso.
La falta de ejercicio: la falta de actividad de los músculos de las piernas hace que estos no colaboren para empujar la sangre hacia el corazón.
Tipo de trabajo: los trabajos en los que se tenga que permanecer mucho tiempo de pie hacen que la sobrecarga sea mayor.

Síntomas de varices
Además del perjuicio estético que ocasionan, las varices pueden dar lugar a síntomas variables y que afectan de manera distinta según las personas, por lo que no se debe pensar que la ausencia de ciertos síntomas implica que no se tienen varices.
Entre los más significativos según avanza la enfermedad, destacan:
Visualización de la red venosa de las piernas.
Pesadez y cansancio en las piernas. Sobre todo cuando se está mucho tiempo inmóvil de pie, y a última hora del día.
Dolor. De intensidad variable según las personas. Puede empezar o aumentar con un simple roce, o un golpe de poca importancia.
Calambres. Principalmente nocturnos.
Hormigueos. Especialmente cuando las piernas permanecen mucho tiempo en la misma postura.
Sensación de calor o picores y escozores. Principalmente en tobillo y dorso del pie.
Hinchazón o edema de los pies y tobillos.
Cambios de coloración en la piel. Manchas parduscas o violáceas que aparecen debido a la salida de glóbulos rojos de las venas afectadas que se acumulan debajo de la piel.
Varices o venas dilatadas y retorcidas. Al avanzar el deterioro de las venas, estas se van dilatando y alargando, por lo que tienen que hacer curvas para acoplarse al espacio disponible.
Aparición de úlceras. Suelen aparecer cerca de los tobillos y, con mayor frecuencia, en la cara interna. Con frecuencia resultan bastante dolorosas y difíciles de curar. Se infectan con facilidad, lo que aumenta la dificultad para su curación. A veces son debidas a las lesiones por rascado, y otras surgen de forma espontánea.

Tipos de varices
Las varices tienen cuatro grados o tipos:
Varices Grado I o varículas
En esta etapa, se ven en algunos sitios y a través de la piel, las venas finas de color violáceo. A veces pueden tener forma estrellada, y se denominan arañas vasculares. Por lo general son únicamente un problema de tipo estético pero, en determinadas ocasiones, pueden producir sensación de pesadez y cansancio en las piernas.
Varices Grado II
Las venas se van haciendo más visibles y empiezan a notarse los primeros síntomas como:
Pesadez y cansancio en las piernas.
Dolor,
Calambres, Hormigueos y Sensación de calor o picores y escozores.
Varices Grado III
Las venas están más dilatadas y tortuosas. Los síntomas van aumentando progresivamente, y aparece hinchazón y edemas y cambios de coloración en la piel.
Varices Grado IV
Aparecen zonas eczematosas y úlceras. Las úlceras son difíciles de tratar y pueden infectarse con facilidad.

Diagnóstico de varices
El diagnóstico de varices es muy sencillo, y en muchos casos viene hecho por el propio paciente. La exploración debe realizarse de pie, ya que esta postura favorece la aparición de las varices. A simple vista, se ve la red venosa dilatada, lo que indica la situación y extensión del problema. Además, también se puede apreciar la coloración y aspecto de la piel, la existencia o no de otras lesiones como manchas, lesiones por rascado o úlceras, lo que permite valorar, en principio, el grado de afectación.
A la palpación se observa el aumento de la tensión venosa y la existencia o no de dolor.

Con estos datos ya es posible una primera evaluación de la importancia del problema, lo que se debe confirmar posteriormente con otras pruebas como:
Eco-Doppler: la prueba más importante por el momento es el eco-doppler, técnica que combina la ecografía y el efecto Doppler, que muestra el flujo venoso y sus anomalías. Flebografía: anteriormente muy utilizada; consiste en inyectar un contraste yodado en la vena y luego realizar una radiografía.
Otras pruebas: hay más pruebas que pueden realizarse para el diagnóstico de las varices como: resonancia magnética (RNM)tomografía axial computarizada (TAC) y angiografía con isótopos. Pero, desde la aparición del eco-doppler apenas se utilizan.


Prevención de las varices
La prevención de las varices ideal es especialmente importante cuando se tienen antecedentes familiares de varices, o existen factores de riesgo que pueden hacer sospechar su posible aparición. Habrá, por tanto, que seguir las recomendaciones destinadas a evitar su aparición, especialmente si existen factores de riesgo que no es posible evitar como: herencia, sexo o embarazo.
Sobrepeso: debe evitarse el sobrepeso, tan frecuente en las sociedades desarrolladas, pues favorece la aparición de varices.
Estreñimiento: es necesario controlar el estreñimiento. Una dieta rica en verduras, frutas, legumbres y cereales, mejor si son integrales, favorece el movimiento intestinal, y la fibra que contienen estos alimentos capta agua y hace las heces más blandas y voluminosas, con lo que facilita el tránsito intestinal.
Ejercicio: realizar ejercicio físico de forma regular, sobre todo andar. La movilización de los músculos de las piernas ayuda a impulsar la sangre hacia el corazón, evitando que se acumule y pueda dilatar las venas. También es un buen ejercicio subir y bajar escaleras en lugar de utilizar el ascensor. La práctica del ciclismo y la natación son igualmente buenos ejercicios para las piernas.
Calzado: se debe evitar el cazado plano o con tacones altos, al igual que el que sea muy ajustado, pues dificultan el retorno venoso y restan eficacia a la musculatura de las piernas.
Ropa: No utilizar ropa muy ajustada pues, al comprimir ciertas zonas, dificulta el retorno venoso.
Postura: no permanecer mucho tiempo de pie sin moverse, o estar sentado durante mucho tiempo con las piernas cruzadas. En caso de que por el trabajo sea imprescindible hacerlo, deben darse cortos paseos periódicamente y cambiar la posición de las piernas con frecuencia. También debe evitarse estar sentado con las piernas colgando.
Temperatura: hay que evitar las temperaturas altas, especialmente cuando solo afectan a los miembros inferiores, como braseros o calefactores dirigidos a las piernas, pero también la exposición al sol, la sauna, o los baños muy calientes. También es desaconsejable la exposición a frío intenso pues, aunque en primera instancia, hace que las venas se contraigan y puede aliviar algunos síntomas, posteriormente da lugar a una dilatación venosa que agrava el proceso. Sin embargo, es muy recomendable darse en las piernas duchas de contraste, alternando agua caliente y fría durante unos minutos.
Masajes: una buena medida es un masaje diario, tumbado y con las piernas levantadas, desde el tobillo hasta el muslo. Puede ser conveniente, sobre todo si han aparecido manchas, utilizar una crema con anticoagulante para intentar hacerlas desaparecer.
Rascado: aunque las varices con frecuencia producen picores, no hay que rascarse, sobre todo cuando la piel está debilitada, pues puede romperse una variz o producirse alguna herida, que se infectan con facilidad y suelen ser difíciles de curar.
Medidas higiénicas: es recomendable, sobre todo cuando la piel está debilitada, la limpieza diaria con agua y jabón de las zonas afectadas, para evitar el riesgo de infecciones. Cuando han aparecido úlceras, deben hacerse curas limpiando la zona con suero fisiológico, y aplicando pomadas que contengan sustancias cicatrizantes y antibióticos. Por supuesto, estas medidas deben ser establecidas por el médico.



Tratamiento Homeopático
Mis pacientes vienen a la consulta por las molestias que le ocasión la mala circulación, pero no se preguntan porque me enfermo de las venas. La causa aunque parezca increíble tiene su origen en las emociones negativas tales como resentimientos, odios, envidias, celos, ya que estas emociones negativas se van a enquistar en el chakra 4, que es el chakra de las emociones, provocando que la energía gire en sentido inverso. El desequilibrio en este campo energético se vera reflejado en el cuerpo físico. Como el chakra 4 tiene influencia sobre el sistema circulatorio pues entonces nos enfermaremos de la circulación.

La homeopatía brinda una serie de medicamentos para este fin y paso a describir los mas conocidos:

Pulsatilla, Aesculus, clematis vitalba, hamamelis fluoric acid, calcarea fluorica etc.