¿Siente sus piernas
cansadas y adoloridas? ¿Se le hinchan? ¿Han aparecido pequeñas arañitas de
color morado que no lucen bien?
Puede que esté sufriendo
de várices, pero ¿sabe realmente que son?, a continuación le explicamos
detalladamente este mal que sufren tantos peruanos, muchas veces sin saberlo.
¿Qué son las varices?
Habitualmente se utiliza el término varices para
hacer referencia a las que aparecen en las piernas, por ser las más frecuentes,
pero pueden surgir también en otras zonas del cuerpo como el esófago (várices
esofágicas), la región anal (hemorroides) o en los testículos
(varicocele).
Causas de las varices
Las venas son los vasos encargados de llevar la
sangre de vuelta al corazón, una vez que han irrigado todos los tejidos
aportándoles oxígeno y nutrientes, lo que se llama retorno venoso.
Hay que tener en cuenta que, dada la posición
erguida del ser humano, la sangre de las piernas debe ascender, venciendo la
fuerza de la gravedad, lo que supone un esfuerzo añadido. Para facilitar esta
tarea, las venas tienen en su interior unas válvulas que impiden que la sangre
retroceda, y cuentan además con la colaboración de los músculos de las piernas
que, al contraerse, ayudan a empujar la sangre, estableciendo un sentido único
hacia el corazón.
Cuando por alguna razón estas válvulas no pueden
cumplir su misión de impedir el reflujo, la sangre se acumula, aumentando la
presión, dilatando y alargando las venas (por lo que tienen que retorcerse
formando nudos), y alterando su pared, por lo que puede llegar a salir líquido
al exterior (extravasación) de la vena, alterando los tejidos de esa zona.
Factores de riesgo de
varices
Las siguientes situaciones pueden ser factores de
riesgo que predispongan a la aparición de varices:
La posición de pie: esta postura aumenta la presión de la columna
venosa y dificulta el ascenso de la sangre al corazón.
La herencia: las personas con antecedentes familiares de
varices tienen dos veces más probabilidades de padecerlas que las que no los
tienen.
La predisposición constitucional: una debilidad
generalizada del tejido conectivo implica una pérdida de tono de las paredes de
las venas, que facilita la aparición de varices.
La edad: con la edad aumenta el riesgo de padecerlas.
El sexo: las mujeres las padecen con mayor frecuencia
que los hombres, lo que parece estar relacionado con factores hormonales.
La obesidad: se ha comprobado que las personas obesas
tienen el doble de posibilidades de tener varices que las de peso normal. El
sobrepeso incrementa la incidencia al aumentar la cantidad de sangre que llega
a las piernas y que debe ser evacuada por las venas.
El estreñimiento: la dificultad para defecar obliga a
permanecer más tiempo sentado en el servicio, y a realizar mayores esfuerzos
para expulsar las heces. Estos esfuerzos hacen que aumente la presión dentro
del abdomen, por lo que también aumenta en las venas abdominales, lo que
dificulta la salida de la sangre de las piernas y, por tanto, incrementa el
riesgo de padecer varices.
El embarazo: las varices aparecen con mayor frecuencia
durante el embarazo debido a varios factores y, especialmente, por los cambios
hormonales, la presión del útero sobre los grandes vasos, y el aumento de peso.
La falta de ejercicio: la falta de actividad de los músculos de las
piernas hace que estos no colaboren para empujar la sangre hacia el corazón.
Tipo de trabajo: los trabajos en los que se tenga que
permanecer mucho tiempo de pie hacen que la sobrecarga sea mayor.
Síntomas de varices
Entre los más significativos según avanza la
enfermedad, destacan:
Visualización de la red venosa de las piernas.
Pesadez y
cansancio en las piernas. Sobre todo cuando se está mucho tiempo inmóvil de pie, y a última hora
del día.
Dolor. De intensidad variable según las personas. Puede empezar o aumentar
con un simple roce, o un golpe de poca importancia.
Calambres. Principalmente nocturnos.
Hormigueos. Especialmente cuando las piernas permanecen mucho
tiempo en la misma postura.
Sensación de calor o picores y escozores. Principalmente en tobillo y
dorso del pie.
Hinchazón o edema de los pies y tobillos.
Cambios de coloración en la piel. Manchas parduscas o
violáceas que aparecen debido a la salida de glóbulos rojos de las venas
afectadas que se acumulan debajo de la piel.
Varices o venas dilatadas y retorcidas.
Al avanzar el deterioro de las venas, estas se van dilatando y alargando, por
lo que tienen que hacer curvas para acoplarse al espacio disponible.
Aparición de úlceras. Suelen aparecer
cerca de los tobillos y, con mayor frecuencia, en la cara interna. Con
frecuencia resultan bastante dolorosas y difíciles de curar. Se infectan con
facilidad, lo que aumenta la dificultad para su curación. A veces son debidas a
las lesiones por rascado, y otras surgen de forma espontánea.
Tipos de varices
Las varices tienen cuatro grados o tipos:
Varices Grado I o varículas
En esta etapa, se ven en algunos sitios y a través
de la piel, las venas finas de color violáceo. A veces pueden tener forma
estrellada, y se denominan arañas vasculares. Por lo general son únicamente un
problema de tipo estético pero, en determinadas ocasiones, pueden producir
sensación de pesadez y
cansancio en las piernas.
Varices Grado II
Las venas se van haciendo más visibles y empiezan a
notarse los primeros síntomas como:
Pesadez y cansancio en las piernas.
Dolor,
Calambres, Hormigueos y Sensación de calor o
picores y escozores.
Varices Grado III
Las venas están más dilatadas y tortuosas. Los
síntomas van aumentando progresivamente, y aparece hinchazón y edemas y cambios
de coloración en la piel.
Varices Grado IV
Aparecen zonas eczematosas y úlceras. Las úlceras
son difíciles de tratar y pueden infectarse con facilidad.
Diagnóstico de varices
El diagnóstico de varices es muy
sencillo, y en muchos casos viene hecho por el propio paciente. La exploración
debe realizarse de pie, ya que esta postura favorece la aparición de las
varices. A simple vista, se ve la red venosa dilatada, lo que indica la
situación y extensión del problema. Además, también se puede apreciar la
coloración y aspecto de la piel, la existencia o no de otras lesiones como
manchas, lesiones por rascado o úlceras, lo que permite valorar, en principio,
el grado de afectación.
A la palpación se observa el aumento de la tensión
venosa y la existencia o no de dolor.
Con estos datos ya es posible una primera
evaluación de la importancia del problema, lo que se debe confirmar
posteriormente con otras pruebas como:
Eco-Doppler: la prueba más importante por el momento es el
eco-doppler, técnica que combina la ecografía y el efecto Doppler, que muestra
el flujo venoso y sus anomalías. Flebografía: anteriormente muy
utilizada; consiste en inyectar un contraste yodado en la vena y luego realizar
una radiografía.
Otras pruebas: hay más pruebas que pueden realizarse para el
diagnóstico de las varices como: resonancia
magnética (RNM), tomografía
axial computarizada (TAC) y angiografía con isótopos. Pero,
desde la aparición del eco-doppler apenas se utilizan.
Prevención de las varices
La prevención de las varices ideal es especialmente
importante cuando se tienen antecedentes familiares de varices, o existen
factores de riesgo que pueden hacer sospechar su posible aparición. Habrá, por
tanto, que seguir las recomendaciones destinadas a evitar su aparición,
especialmente si existen factores de riesgo que no es posible evitar como:
herencia, sexo o embarazo.
Sobrepeso: debe evitarse el sobrepeso, tan frecuente en las
sociedades desarrolladas, pues favorece la aparición de varices.
Estreñimiento: es necesario controlar el estreñimiento. Una
dieta rica en verduras, frutas, legumbres y cereales, mejor si son integrales,
favorece el movimiento intestinal, y la fibra que contienen estos alimentos
capta agua y hace las heces más blandas y voluminosas, con lo que facilita el
tránsito intestinal.
Ejercicio: realizar ejercicio físico de forma regular,
sobre todo andar. La movilización de los músculos de las piernas ayuda a
impulsar la sangre hacia el corazón, evitando que se acumule y pueda dilatar
las venas. También es un buen ejercicio subir y bajar escaleras en lugar de
utilizar el ascensor. La práctica del ciclismo y la natación son igualmente
buenos ejercicios para las piernas.
Calzado: se debe evitar el cazado plano o con tacones altos, al igual que el
que sea muy ajustado, pues dificultan el retorno venoso y restan eficacia a la
musculatura de las piernas.
Ropa: No utilizar ropa muy ajustada pues, al comprimir ciertas zonas,
dificulta el retorno venoso.
Postura: no permanecer mucho tiempo de pie sin
moverse, o estar sentado durante mucho tiempo con las piernas cruzadas. En caso
de que por el trabajo sea imprescindible hacerlo, deben darse cortos paseos
periódicamente y cambiar la posición de las piernas con frecuencia. También
debe evitarse estar sentado con las piernas colgando.
Temperatura: hay que evitar las temperaturas altas,
especialmente cuando solo afectan a los miembros inferiores, como braseros o
calefactores dirigidos a las piernas, pero también la exposición al sol, la
sauna, o los baños muy calientes. También es desaconsejable la exposición a
frío intenso pues, aunque en primera instancia, hace que las venas se
contraigan y puede aliviar algunos síntomas, posteriormente da lugar a una
dilatación venosa que agrava el proceso. Sin embargo, es muy recomendable darse
en las piernas duchas de contraste, alternando agua caliente y fría durante
unos minutos.
Masajes: una buena medida es un masaje diario, tumbado
y con las piernas levantadas, desde el tobillo hasta el muslo. Puede ser
conveniente, sobre todo si han aparecido manchas, utilizar una crema con anticoagulante
para intentar hacerlas desaparecer.
Rascado: aunque las varices con frecuencia producen
picores, no hay que rascarse, sobre todo cuando la piel está debilitada, pues
puede romperse una variz o producirse alguna herida, que se infectan con facilidad
y suelen ser difíciles de curar.
Medidas higiénicas: es recomendable, sobre todo cuando la piel
está debilitada, la limpieza diaria con agua y jabón de las zonas afectadas,
para evitar el riesgo de infecciones. Cuando han aparecido úlceras, deben hacerse
curas limpiando la zona con suero fisiológico, y aplicando pomadas que
contengan sustancias cicatrizantes y antibióticos. Por supuesto, estas medidas
deben ser establecidas por el médico.
Tratamiento
Homeopático
Mis pacientes vienen a la consulta por las
molestias que le ocasión la mala circulación, pero no se preguntan porque me
enfermo de las venas. La causa aunque parezca increíble tiene su origen en las
emociones negativas tales como resentimientos, odios, envidias, celos, ya que
estas emociones negativas se van a enquistar en el chakra 4, que es el chakra
de las emociones, provocando que la energía gire en sentido inverso. El
desequilibrio en este campo energético se vera reflejado en el cuerpo físico.
Como el chakra 4 tiene influencia sobre el sistema circulatorio pues entonces
nos enfermaremos de la circulación.
La homeopatía brinda una serie de medicamentos para
este fin y paso a describir los mas conocidos:
Pulsatilla, Aesculus, clematis vitalba, hamamelis
fluoric acid, calcarea fluorica etc.
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